Se dará vista a la Fiscalía General de la República sobre asesinato de policías en Aguililla

Morelia, Michoacán, 14 de octubre de 2019.- La fiscalía de Michoacán confirmó la muerte de 13 policías estatales resultado del ataque perpetrado la mañana de este lunes por un grupo de civiles armados, aún sin identificar. Según las primeras declaraciones de los elementos de seguridad que sobrevivieron a la agresión, habrían sido más de 30 sicarios que llegaron en 5 camionetas, presumiblemente blindadas.

El convoy de la Policía Michoacán que partió de Apatzingán con destino a la cabecera municipal de Aguililla, según información proporcionada por el Fiscal General del Estado, Adrián López Solís, era de 42 elementos, que viajaban en 5 unidades oficiales. Resultado de la emboscada, 13 elementos perdieron la vida, 9 resultaron con lesiones (algunos de gravedad) y 20 resultaron ilesos.

Al respecto, el gobernador del estado, Silvano Aureoles Conejo, solicitó al gobierno federal estrechar la coordinación para dar con los responsables del multihomicidio. El ejecutivo estatal pidió que no descartar “ninguna línea de investigación”, y a través de las pesquisas revelar cualquier maniobra para confundir a la autoridad. Demandó a la Fiscalía estatal, con pleno respeto al ámbito que le compete, “agilizar las investigaciones para dar con los responsables, sean quienes sean”. “No voy a tolerar que ningún ataque a la policía quede impune”, enfatizó.

Reportes de las primeras tareas de inspección revelan que en el lugar se encontraron más de 100 elementos balísticos, y que las armas usadas por los asesinos fueron: Fusil Remington de asalto, calibre .223 para combate a corta distancia, Fusil Barret calibre .50 y, Fusil AK-47 conocidos como, “cuerno de chivo”, calibre 7.62.

El Fiscal, Adrián López Solís, adelantó que, por la naturaleza y tipo del delito, concluyendo con los actos urgentes de investigación, se dará vista a la Fiscalía General de la República, a efecto que realice los actos pertinentes en el ámbito de su competencia para ubicar a los perpetradores del sangriento hecho.